En defensa de la rebelde alegría

Este domingo 31 de enero, El Salvador ha sufrido un ataque al corazón de los pequeños avances logrados desde el fin del conflicto armado. Militantes del partido FMLN fueron agredidos con arma de fuego, desde un automóvil desconocido, después de un acto político del partido. En el ataque resultaron cinco personas heridas de bala y terminó por apagar las vidas de Gloria Rogel del Cid y Juan de Dios Tejada.

Se trata de una violencia dirigida por las posturas políticas de las personas. Esto es injustificable. El contexto político electoral ha amplificado mensajes de odio e intolerancia. Particularmente, desde las palabras de funcionarios públicos y personas cercanas al gobierno, con narrativas guerreristas y apología a la agresión contra personas con posturas críticas al discurso oficial.

Expresamos nuestra solidaridad con las víctimas, con sus familias, a quienes extendemos un fuerte y fraterno abrazo. Gloria Rogel del Cid y Juan de Dios Tejada arriesgaron su vida para enfrentar la represión y violencia institucionalizada en la guerra civil. Les debemos mucho. Que no quede duda que son también inspiración para las nuevas generaciones.

Condenamos enérgicamente lo sucedido. Las agresiones por motivos de diferencias políticas deberían ser parte de un pasado que es necesario recordar, para no repetir. Los ataques armados, con el costo de vidas, son la expresión más cruda de una creciente hostilidad e intolerancia hacia la diferencia que puede verse en redes sociales y, cada vez más, en las interacciones fuera de la virtualidad.

Exigimos la actuación de las instituciones de justicia, de manera apegada al marco legal. Rechazamos el acoso de las fuerzas estatales a las víctimas y la instrumentalización de las instituciones para el hostigamiento a personas con voces críticas o por su filiación partidaria, así como para la legitimización del discurso oficial.

Demandamos a todos los partidos políticos, candidaturas, personas en función pública, a los círculos cercanos de los partidos, abstenerse de realizar expresiones de odio, intolerancia, ataques personales, violencia digital contra sus contrincantes electorales y, menos aún, contra personas y organizaciones que no están involucradas en la contienda electoral y expresan posiciones disidentes.

Es hora de que asumamos el papel histórico que tenemos que cumplir después de los Acuerdos de Paz. Dejemos la comodidad. Las juventudes actuales somos la primera generación que se formó fuera del contexto de dictaduras o guerra. No seamos también la que las repita. Usemos todo lo que aprendimos, usemos las redes sociales, usemos las tecnologías, usemos el arte, usemos las calles. Pero, sobre todo, usemos la empatía.

¡Una Economía Para La Vida se construye desde la diversidad de pensamientos, saberes y sentires!

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